¿Qué es la Leishmaniosis?

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria crónica causada por el protozoo llamado Leishmania. Se transmite únicamente a través de un mosquito que pica antes un animal infectado (así se infecta él) y después un perro sano. Cuando la hembra pica por segunda vez, los parásitos se depositan en la piel del perro y lo infectan. Se considera grave y afecta también a otros animales.

1.1. Síntomas.

Van desde úlceras cutáneas que cicatrizan espontáneamente hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación severa del hígado y del bazo. El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito. Son habituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y las patas en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, éste se complica observando síntomas relacionados con insuficiencia renal en muchos casos.

1.2. ¿Mueren los perros por culpa de esta enfermedad?

La leishmaniosis es una enfermedad que causa la muerte a la mayoría de perros afectados por ella que no reciban tratamiento y vigilancia adecuado.

1.3. ¿Cuál es el riesgo de que mi perro contraiga la enfermedad?

Si el perro no recibe ninguna protección, el riesgo varia de un 3% a 18%. El riesgo siempre aumenta si el perro está más expuesto a las picaduras (zonas rurales, zonas cálidas, cerca de estanques o lagos, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al anochecer).

1.4. Diagnóstico.

El veterinario realizará una prueba analítica mediante una muestra de sangre del perro. Dependiendo de su estado, también tomará una muestra de la médula ósea o del tejido de un ganglio linfático inflamado para examinarla al microscopio y detectar los parásitos.
El período de incubación puede variar entre 3 y 18 meses. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente.

RECUERDA QUE: Se debería llevar al perro al veterinario al menos una vez al año. De esta forma se está a tiempo para un tratamiento de control de síntomas y el riesgo de muerte es mucho menor.

1.5. Tratamiento.

El tratamiento tendrá más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad. No cura: suprime los síntomas y no impedirá que el perro tenga una recaída posterior.
Aunque un tratamiento puede durar varias semanas, el parásito permanece en el perro. Hasta el final de la vida del perro, periódicamente los síntomas pueden volver a aparecer y se tiene que repetir el tratamiento.
Los fármacos utilizados son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral.

1.6. Época de riesgo y prevención.

La temporada de mosquitos comienza con el calor, normalmente en mayo y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano.
El perro, no obstante, debe estar protegido contra la Leishmania durante todo el año (con pipetas específicas y/o collar Escalibor, utilizados como repelentes).